Para el blog de hoy, David, uno de nuestros pasantes fantásticos, comparte unas de sus primeras impresiones de Buenos Aires. Gracias David!
Había escuchado varias veces, antes de embarcar mi viaje a Argentina, que Buenos Aires se conoce como el ‘Paris de Sudamérica.’ Mientras el taxi desde Ezeiza me llevó por el paisaje casi rural hasta la ciudad enorme y bullicioso de Capital Federal, pensaba en una cosa sola — el graffiti. La ciudad parecía más como el escenario de un videoclip Hip Hop de los 90 que una meca europea sinónima con la cultura y elegancia. Me sentí un poco desilusionado porque en New York, mi ciudad de orígen, el arte callejero se considera una molestia y el resultado de las acciones ilegales de gente que actúa de noche.
Durante las primeras semanas en Buenos Aires, me sorprendió que iba donde iba, de los barrios hermosos chic a los locales anticuados, me seguía el graffiti. Cuando mi programa de intercambio nos mandó un mail diciendo que podíamos sumarse a un citytour de graffiti, inmediatamente quería aprovechar la oportunidad para encontrar el sentido de todo esto.
Mientras dimos unas vueltas para apreciar la colección inmensa de arte pintado sobre muchos edificios de la ciudad, el tema se aclaró. Nos dijeron que acá en Buenos Aires el arte de la calle se admira mucho. No es como en los EEUU, donde los artistas de graffiti se mantienen anónimos por miedo del castigo. Los artistas callejeros en Buenos Aires son celebrados y conocidos. Encima, es común que los artistas de la ciudad pinten juntos, y pasan un día entero o incluso el fin de semana creando su obra maestra. Muchas veces, estos artistas tocan timbre o golpean la puerta de una casa o un negocio para pedir permiso a pintar — una petición que se suele contestar con un ‘si’ entusiástico. A veces, la gente soliciten al artista en si para pintar en su propiedad, y de vez en cuando pagan.
Cuando llegó el fin del tour, y especialmente después de ver dos artistas bien conocidos en el proceso de crear unas obras maestras, en pleno día y acompañados por amigos y testigos, me sentí mucho más cómodo con la idea de graffiti en Buenos Aires. La ciudad es, sencillamente, un cuadro vacío sobre lo cual los artistas callejeros comparten sus visiones con el público. Empecé el viaje amonestando el graffiti en todos lados, y ahora lo veo como unas obras de arte públicas que todos tenemos suerte poder ver.




sos de new york y te dio curiosidad el graffiti en bs.as¿¿¿¿¿¿¿¿¿ esosno son graffiteros hacen street art,el graffiti no es arte!